Notas sobre Daniel
Parte 1: cap 1-6
LIBRO DE DANIEL
Versiones utilizadas: RV09; LBLA; NTV
Cap. 1: Los humildes inicios de cuatro amigos en Babilonia
Primera lectura, impresiones generales
El libro comienza con la profanación del Templo y la caída de Judá. En tiempos de Joacim. En la captura los utensilios sagradas son llevados como trofeos presentándose en los templos babilónicos como señal de la derrota de Yahvé, Dios hebreo.
¿Daniel podría haber sido un descendiente del linaje de David?
Nabucodonosor es presentado como el nuevo monarca regente de las naciones, líder de una potencia mundial.
Daniel y sus tres amigos sufren un cambio dramático y radical. Pudieron modificar sus nombres, vestimentas, costumbres, conocimientos, religiones y hábitos —¿amputaron sus genitales?; pero nunca pudieron cambiar su identidad.
El libro comienza con Daniel siendo arrancado de su familia desde muy joven y el capítulo finaliza explicando que su exilio duró hasta los días de Ciro, cuando él ya era un anciano con más de ochenta años.
Comienzan las pruebas en sus vidas, ellos proponen no contaminar sus cuerpos ni su fe. No hay circunstancia o sufrimiento que justifiquen el abandono de la integridad.
Hay un tiempo de examinación sobre los jóvenes: este patrón se repetirá, deben pasar por la prueba para ser probados y aprobados, es inevitable. El oro tiene que pasar por el fuego para su refinación, igual la fe. Es la regla de las tres “p”: la prueba conlleva un proceso que requiere paciencia.
Hallan gracia delante de las personas más importante de Babilonia, primero el jefe de los eunucos y luego Nabucodonosor. Incluso resaltan sobre todos los astrólogos del reino. Se utiliza el número diez para unificar este relato. En diez días de alimento con legumbre ellos estuvieron mejores físicamente que todos los demás. En tiempos de examinación sobre arte, política y ciencia, ellos tuvieron diez veces más sabiduría e inteligencia que todos los demás.
Hay una voz para Dios y otra para la sociedad. La voz para Dios es representada por las oraciones privadas de Daniel y sus tres amigos, las cuales no fueron registradas en el capítulo. La oración es el arma más poderosa que utiliza Daniel durante todo el libro, con ella libra la batalla espiritual que se establece entre el reino de Satanás y el de Jesucristo en este mundo. La voz para la sociedad está registrada en la conversación que Daniel tiene con el jefe de los eunucos. Él dice lo que piensa y reclama sus derechos ciudadanos acorde a la época en que vivió. El dialogo razonable y respetuoso es un arma invaluable en la lucha por la libertad de la opresión injusta.
Este desenlace del nudo remarca el tema del libro: la soberanía de Dios. Dios es soberano sobre naciones, reyes, príncipes y lideres de toda posición. Él inclina los corazones humanos hacia el cumplimiento de Sus propósitos. Sus planes se cumplen. Dirige la historia humana. Nadie lo detiene, ni profana, ni vence, ni frustra, ni lo sujeta a cambios.
Este desenlace también remarca el cuidado de Dios sobre Su pueblo. Daniel y sus tres amigos estaban en desventaja de idioma, cultura, comidas, costumbres, ciencias, artes y políticas caldeas en comparación con los demás. Pero Dios les dió sabiduría en todo y los hizo mejores que a todos sus competidores. Esto exalta a Dios no a Daniel. Además Dios hizo que Daniel hallara gracia ante los ojos de ellos. Dios no abandona a Su pueblo, le provee todo lo que necesita, los ayuda en momentos de opresión, los escucha en aflicción, los acompaña en el dolor, les brinda soluciones ante problemas y los saca de la estrechez y escasez de maneras asombrosamente milagrosas.
Este desenlace nos recuerda que las providencias más amargas tienen notas dulces. El proceso de las misericordias de Dios se desenvuelven poco a poco sobre nuestras vidas. Lo que comienza con una noche oscura y sin estrellas, forjada por vientos de soledad y olas de sufrimiento, pronto se convertirá en un día soleado lleno de esperanza y salvación. Pero el trayecto de viaje hasta el puerto no será fácil ni tranquilo.
Reflexión del pasaje, luego de consultar comentarios
El libro continua en linea recta con los relatos de Jeremías y Ezequiel. Judá es llevado cautivo a Babilonia porque Dios los entregó en manos de Nabucodonosor, instrumento de castigo en Sus manos. Las providencias divinas se vuelven amargas para el pueblo de Dios, lo cual trae desesperanza, incertidumbre, dolor y confusión a sus vidas.
El rey del nuevo orden del Medio Oriente selecciona a las mejores personas de Judá y los exilia a su país para prepararlos como dirigentes políticos en tierras caldeas. Entre estos hombres y mujeres sin tacha, estaban Daniel y sus tres amigos. Ellos fueron formados en letras, ciencias, economía, arte y política hebrea. Ahora, debían ser re-adoctrinados en las mismas áreas de estudio pero bajo una cosmovisión babilónica; esto incluía estudio de la mitología antigua, magia, interpretación del hígado, de sueños y de los astros. En esencia: un lavado de cerebro premium. Sin embargo, el trabajo de los padres de Daniel y sus amigos fue tan prolijo y disciplinado, que no hubo universidad babilónica que pudo desarraigar la fe y la piedad sembrada en el corazón de estos jóvenes (de probablemente 15-20 años). La escuela en casa pudo más. La cosmovisión hebrea presentaba a Yahvé como el único Dios vivo y verdadero, la Torá como la revelación directa de la voluntad divina, por lo tanto, verdad absoluta y normativa de la moral humana social e individual. No hubo filosofía, religión, ideología, cultura ni contexto que pueda arrancar esto de la mente y el alma de Daniel y sus tres amigos.
Se remarca el punto de inflexión entre el individuo y la soberanía de Dios. Es cierto que en Su divina providencia Dios dejó que Babilonia triunfe sobre Judá llevando cautivos a muchos judíos hacia tierras extranjeras, pero esto no da lugar a los exiliados a vivir fuera de las normas divinas reveladas en las Sagradas Escrituras. Por lo tanto, Daniel y sus tres amigos proponen en sus corazones no contaminarse. Ellos son agentes morales individuales y la sociedad no puede imponer normas que contradigan su conciencia o ataquen su fe. De llegar al caso de que la sociedad exige tales leyes amorales, el individuo tiene el derecho humano de negarse a practicarlas. Si esto lleva al martirio, él sigue manteniendo la libertad de escoger entre la vida o la muerte a costa de retener su integridad, conservar limpia su conciencia, priorizar su relación con Dios y no hacer transigencia. No hay escenario en la vida que habilite al pueblo de Dios a pecar contra Dios, negar la fe o rechazar la Palabra. Sin embargo, Daniel no fue al choque. Usó sabiduría e inteligencia, hizo concesiones válidas, concretó arreglos con sus autoridades, fue respetuoso, organizado, prudente, manso y valiente —muy valiente, porque cada confrontación, por mínima que fuese, ponía en riego su vida—.
Yahvé es presentado en toda Su soberanía desde el inicio del libro y del texto. Él fue Quien mandó a Judá al exilio. Babilonia con su poderío solo fue un simple vasallo de la mano divina; Nabucodonosor con su hambre de gloria y dominio solo fue un instrumento en las manos del Rey de reyes. Que nadie piense lo contrario, el pueblo de Dios estaba dónde Dios quería que esté. Esta era Su voluntad para ellos, era parte de Su fidelidad a las amenazas del pacto. Además, Daniel no esconde la mano de Dios sobre los asuntos de su vida. Él los guió en cada paso, los sostuvo en toda circunstancia, movió corazones y abrió puertas para favorecerlos. No importan cuán encumbrada sea la persona colocada en autoridad, Dios movía su corazón para donde deseaba que Daniel y sus amigos estuviesen en Babilonia. Todo esto señala que la soberanía de Dios no es nuestra enemiga sino nuestra aliada. Él se muestra fiel con los Suyos y honra a los que le honran. Nunca nos deja ni abandona, no importa a dónde nos lleve la vida. Nada puede separarnos de Su amor, nadie puede alejarnos de Su presencia. Sus promesas de pacto hacia nosotros permanecen para siempre como un testimonio invaluable de Su fidelidad, misericordia y compromiso redentor.
Daniel tiene similitudes con Moisés. Ambos fueron arrancados de sus padres, sufrieron un cambio cultural, fueron entrenados bajo rigurosas ciencias y artes paganas, etc. De igual modo, Daniel y José tienen parecidos. Ambos fueron llevados en cautiverio injusto, padecieron acusaciones falsas ante la ley, estuvieron encarcelados y llegaron a la cima legislativa de un imperio interpretando sueños de reyes. De este modo, Daniel puede figurar a Jesucristo bajo la perspectiva de resistir la tentación más dura (Mt 4) y manifestar cierta plenitud de la sabiduría de Dios (Col 2).
Reafirmando nuestra identidad como cristianos, este capitulo nos enseña la libertad que tenemos del pecado como hijos de Dios (Ro 6). Podemos resistir la tentación, porque no vendrá a nosotros nada más pesado de lo que podamos soportar, y con ello la puerta de salida para que podamos escapar. La naturaleza pecaminosa puede azotarnos y gritarnos, pero no reina en nuestras vidas. El poder del evangelio hace la diferencia. Puede que Daniel no haya comido ciertas cosas debido a leyes alimenticias hebreas y por no desear contaminarse con costumbres idolátricas paganas. Pero, aunque nosotros no estemos sometidos a comidas, bebías y días festivos, sí debemos hacer las cosas por cuestión de conciencia, de fe y de amor por la débil conciencia del otro. Guardemos el corazón y el cuerpo de cosas malas, pues aunque todo nos es permitido no todo nos conviene. Participemos libremente de aquellas cosas que podemos recibirlas con oración y acción de gracias a Dios.
El compromiso de no contaminarse con cosas malas y la determinación de negarse a ceder en los valores éticos y morales que por conciencia adoptamos, es una decisión personal que cada uno de nosotros debe tomar por sí mismo y para la gloria de Dios.
Cap. 2: el sueño de un rey que lo cambió todo
Primera lectura, impresiones generales
Fechado dos años después del capítulo uno. Un Daniel de 20 años o menos.
La escritura cambia del hebreo antiguo al arameo antiguo.
En esta narración, la trama es el sueño del rey, el conflicto la muerte de todos los intérpretes de no revelar un sueño oculto, el climax es la intervención de Daniel y sus amigos, el desenlace es la revelación del sueño de parte de Dios, la conclusión es el éxito final de los cuatro.
Este capítulo presenta un imposible exigido por el rey. Pero lo que es imposible para el hombre es posible para Dios. Lo que nadie nunca vió, oyó e hizo sobre la faz de la tierra, Dios puede hacerlo realidad.
La confesión de los magos es clara: el espíritu del hombre no poseía las habilidades y cualidades demandadas por el rey. No había ser humano sobre la faz de la tierra que pudiese por sí mismo adentrase al sueño de otro ser humano para rebelar tanto su contenido como su interpretación. Solo un Ser cuyo Espíritu no se vea limitado ni por la materia, ni por otro ser, ni por las tinieblas, ni por lo profundo y escondido; un Ser que lo sepa todo, esté en todo lugar y de vida a todo ser; un Ser divino en el exclusivo y literal sentido del término.
Daniel se manejó con sabiduría, respeto y prudencia en el capítulo 1 ante el líder de los eunucos. Ahora hace lo mismo pero ante el líder de los soldados que iban a matarlos. La idea es mostrar que en una cultura pagan, con leyes inhumanas, si un hijo de Dios se maneja con inteligencia, puede sobrevivir. No debemos ir al choque, ni sentirnos superiores moralmente a los demás, ni renegar exageradamente ante las injusticias. Sino que con tacto y cordura utilizar nuestra voz, medios y recursos para buscar establecer el cabal cumplimento de nuestros derechos humanos.
Daniel se embarca en un milagro. No había promesa divina para hacerlo. Actuó por fe. Él creía que Dios podía librarlo de maneras milagrosas; pero si no deseaba hacerlo de todas maneras ya estaba decretado que iban a morir.
Daniel vuelve a utilizar su voz para Dios y para la sociedad. La oración es un arma secreta pero eficiente —notemos que la visión llegó a él “de noche”, lo cual puede indicar la constancia e importunidad de sus clamores—. A su vez, los derechos humanos del individuo son defendidos por el personaje principal del libro. Toda persona tiene derecho a la vida, pero en las monarquías antiguas la vida erróneamente estaba en manos del rey. Conforme a su contexto, la situación histórica y las limitaciones que lo enmarcaban, Daniel luchó por la vida y por la justicia.
A diferencia de las versiones más literales, las modernas vierten el verso 19 diciendo que “la visión llegó a Daniel esa misma noche”. Esto indica la inminencia del edicto, el peligro que corrían sus vidas, que solo tenían un día de plazo y la urgencia de la situación. Así se resalta la fidelidad de Dios en responder. El texto dice que ellos iban a clamar por “las misericordias” de Dios. Eso se refiere a la compasión divina. La grandeza de esta compasión se deja ver por la prontitud, exactitud y abundante respuesta otorgada a Daniel. Esta misericordia de Yahvé tiene que brindarnos consuelo en medio de nuestro clamores angustiosos, porque Él sigue sintiendo lo mismo por cada uno de nosotros y hará todo lo posible —y lo imposible— para líbranos de nuestra estrechez.
La alabanza de Daniel nos enseña sobre la sabiduría infinita de Dios, sobre Su soberanía entre las naciones y reyes, sobre Su omnipresencia y omnisciencia. La mente humana es un libro abierto ante Sus ojos, nuestros pensamientos más íntimos están desnudos ante Él.
Dios decidió revelar el futuro de las naciones al rey. También decidió revelarle su interpretación a Daniel.
Cuando fue llevado ante Nabucodonosor Daniel honró a Dios al adjudicarle todo el poder, la sabiduría y la gloria por la revelación, tal como lo hizo José ante Faraón.
El sueño estaba relacionado con los reinos de la tierra, su ascensión y caída, respectivamente, según el paso de la historia mundial.
La interpretación fue tan exacta y fidedigna que la reacción del monarca más poderoso del mundo antiguo fue postrarse ante su rostro en señal de adoración ante Daniel y el Dios del cielo que le dió semejante revelación. No había duda para los reunidos que los divino se había hecho presente entre los congregados. Estaban contemplando un legitimo milagro.
Dios honra a quienes le honran. Honró a Daniel por un camino similar al de José, colocándolo en la cima del poder político, económico y social. La fidelidad divina acompaña a Sus hijos en cada momento y Su bondad les prepara lo mejor.
Los consuelos que ofrece este capítulo para los sufrientes son varios. La soberanía de Dios demuestra que Él tiene todo ordenado y planeado para el mundo. La historia sigue Su curso, incluso en el levantamiento y la caída de reyes e imperios. Por lo tanto, ¿no tendrá el Señor planificada nuestras vidas? ¿No gobernará nuestros asensos, caídas y fracasos para nuestro bien y Su gloria? En Sus manos estamos seguros, pues con Su fidelidad, sabiduría y poder nos dirige invariablemente hacia el triunfo final.
También podemos agregar que el sufrimiento es pasajero, la hora de la exaltación divina llegará sobre Su pueblo afligido. Las circunstancias buenas se transforman en malas en un abrir y cerrar de ojos. Pero no permanecen así para siempre. De pronto la providencia toma otro giro inesperado y nuestra situación vuelve a cambiar para mejor y nos vemos beneficiados por la bondad divina. Lo importante es aprender a atravesar el sufrimiento como Daniel y sus amigos, creo que aquí está la lección para nosotros. Pues de todos los sabios del reino que se vieron en peligro de inminente, solo estos jóvenes hebreos se postraron en oración piadosa para buscar la ayuda de Dios.
“Enseguida Arioc llevó a Daniel ante el rey y anunció: «¡Entre los cautivos de Judá, encontré a uno que le dirá al rey el significado de su sueño!».” (V 25). Este versículo tiene un aire muy similar al de José en Genesis 50. ¡Daniel no sufrió tanto en vano! No fue a ese lugar sin propósito alguno. Si jamás hubiese sido exiliado, entonces toda esa gente hubiese muerto injustamente. Daniel estaba ahí, en el momento y lugar específico, como uno entre mil, señalado por Dios para venir a ser autor de salvación y liberación de los oprimidos. El sufrimiento tiene un gran propósito, aunque nosotros no lo veamos u comprendamos. Solemos preguntarle al Señor «¿por qué?» y «¿hasta cuando?», pero la esperanza comenzará a resurgir cuando preguntemos con sinceridad «¿para qué?».
En el sueño aparece una roca que destruye la imagen la cual representa el Reino inconmovible de Dios cuyo Rey eterno es Jesucristo.
Reflexión del pasaje, luego de consultar comentarios
En este capitulo tenemos el relato del sueño del Nabucodonosor. El rey tiene un sueño que le perturba la mente y por ello hace venir a los sabios y entendidos en interpretaciones místicas delante de la corte, para que le cuenten tanto el sueño como su interpretación. La inhabilidad de estos magos para realizar tal hazaña desenmascara su fachada, dejando en descubierto que solo los dioses podrían revelar un acontecimiento semejante.
Ante semejantes circunstancias, el rey reacciona con odio exagerado, escribiendo un edicto de muerte para todos los sabios de Babilonia. El edicto involucra a Daniel y sus amigos, dejándolos en jaque ante la muerte. Pero Daniel reacciona con humildad, sabiduría y oración. El Señor le Su voluntad al profeta, dandole una interpretación exacta del mismo. Nabucodonosor queda maravillado ante la sabiduría de Daniel y lo honra sobre todos. Los reinos mencionados en el sueño, según comentaristas, son Babilonia, Medo-persa, Grecia, Roma y el reino de Dios.
Yahvé demuestra Su soberanía en los asuntos humanos. Daniel acude a la Fuente del sueño, porque de otro modo era imposible averiguar el contenido del mismo. Dios puso el sueño en la cabeza del rey y solo Él podía ponerlo en la de Daniel. Además, en Su infinita sabiduría, los símbolos del sueño no eran otra cosa sino representación metafórica de reinos literales que se establecerían en el orden mundial. Así Yahvé reveló el futuro de las naciones y Su agenda a través de un pagano y la interpretación de un judío. El poderío del Señor se demuestra en que esto estaba decretado por Él desde siempre y nadie pudo cambiarlo. Las cosas ocurrieron como Él las dispuso y los reinos se levantaron como Él lo predijo.
El reino final representado por la piedra es el de Jesucristo. Algunos lo ven como espiritual, otros como milenial. Hay que aceptar que los evangelios se escribieron cerca la caída de Roma y ellos anuncian la llegada del reino de Dios con el advenimiento de Jesucristo al mundo.
La paz de Dios llega a nuestras vidas cuando confiamos en Su soberanía. La oración se torna esperanzadora en medio de circunstancias imposibles cuando creemos que el poder de Dos va a cambiar las cosas. El evangelio nos brinda fortaleza para toda situación, aunque muchas veces no sabemos cómo reaccionar a ellas. El miedo nos paraliza, la ansiedad nos agota, la incertidumbre nos adormece, lo desconocido nos aterra; pero debemos aprender a cultivar una vida piadosa por medio de la fe, el amor, la paciencia, el dominio propio y el gozo. Tenemos de nuestro lado al Dios de los imposibles, el que sacó a Moises de las aguas, a José de la cárcel, a David de las cuevas y a Jesús tanto del vientre de una virgen como de una tumba romana. Confiemos en Él. Pidamos Su ayuda en oración. Y cuando responda glorioso a nuestros ruegos, démosle gracias, gloria y honor por Su inmensa bondad.
Cap. 3: tres jóvenes que mostraron fidelidad a Dios ante gran oposición
Primera lectura, impresiones generales
La historia avanza así: luego del sueño Nabucodonosor hace una estatua de oro, reúne a toda la gente poderosa e importante de Babilonia junto al pueblo, decreta pena de muerte en un horno ardiente para el que no adore su estatua al sonar de la música ritual, pero ciertos judíos se niegan a postrarse y son denunciados ante la corte, por ello comparecen ante el rey manteniendo su postura de adorar solo a Yahvé, entonces el honro de fuego es calentado al máximo y son hachados vivos a la muerte, un evento milagroso ocurre salvando sus vidas de las llamas, Nabucodonosor se asombra al punto de cambiar su decreto colocando al Dios de los judíos por sobre todos los dioses.
Las medidas de la estatua eran de 27mts de altura y 2,5 mts de anchura aprox.
Estaba ubicada en Dura, Babilonia.
Fueron convocados los mas importantes, como a un fiesta especial de dedicación y adoración pagana.
Se acusa a “algunos” judíos, es decir, los amigos de Daniel. Pero sabemos que no eran los únicos. Por lo tanto esto puede significar dos cosas: 1) que en la corte había otros judíos que sí adoraron la imagen para salvar sus vidas; 2) que ellos eran los únicos que representaban al pueblo hebreo entre la clase élite.
Daniel no se nombra. Es el autor de libro y personaje central del mismo. Tiene que existir una explicación razonable para ello.
Nabucodonosor posee un perfil de alguien irascible, irreflexivo, pedante, tirano, amador de la adulación humana, con delirios de divinidad. Piensa que puede comprar la gente con dinero o someterla con la fuerza armada. Impone lo que propone. Se pensaba que por ser rey del mundo antiguo inmediatamente vino a convertirse en señor de la conciencia de los individuos que gobierna.
El cólera del rey transformó su rostro al de un monstruo, pero el fruto del Espíritu que habitaba en el corazón de estos tres hijos de Dios mantuvo sus palabras suaves, calmadas y centradas.
Los amigos de Daniel tienen una voz para Dios y otra para la sociedad. Ya está establecido que eran hombres que creían en la oración, que la practicaban con la esperanza puesta en el poder y la fidelidad de Dios para responderlas. Además la historia exalta la piedad y consagración de estos hombres. Pero también ellos defendieron sus derechos humanos ante el rey. Ellos defendieron la libertad de conciencia y libertad de religión en una época en la que ni siquiera existían estas leyes. También podemos ver una progresión de la voz social; al principio Daniel habló ante el líder de los eunucos, luego ante el líder de los soldados, pero ahora hablan directamente con el gran y legendario Nabucodonosor. Defendiendo los derechos humanos con respeto, humildad y sabiduría, estos cuatro amigos llegaron muy lejos en la antigua Babilonia.
Los amigos de Daniel exaltan el poder de Dios para librarlos al mismo tiempo que reconocen la voluntad de Dios para dejarlos experimentar las consecuencias de sus desiciones. El balance que presenta esta perspectiva es asombrosamente bíblico.
Que uno esté en lo correcto no significa que los demás le den la razón. Que una ley social esté avalada por la corte suprema tampoco significa que sea justa ni que respete los derechos humanos.
La integridad de los amigos de Daniel los llevó a la muerte en la tierra, pero a la gloria en el cielo. Las cosas que los hombres valoran y exaltan no tiene nada que ver con la alabanza que proviene de Dios para Sus hijos. Ser fieles a Dios no implica libertad de la opresión, de la injusticia, de la violencia, del abuso estatal, ni del desprecio de las masas religiosas que mezclan su devoción a Dios con costumbres mundanas.
El momento de arrojarlos al horno ardiente llegó, la hora de la prueba subió a su punto más intenso. Pero allí se demostró la presencia y gracia divina en su pináculo más esplendoroso. Las pruebas imposibles de superar para nosotros, suelen ser las oportunidades ideales para que Dios se muestre como Dios.
Jesucristo hizo presencia personal con estas fieles personas a Su Nombre. En nuestro sufrimiento Él está allí con nosotros, soportando las mismas llamas del dolor, sudando las mismas gotas de agonía, sintiendo el calor de la angustia.
La liberación fue milagrosa. Los efectos naturales del fuego quedaron bloqueados. Así como el agua del Mar Rojo cedió ante Moises, el fuego de Nabucodonosor ante los amigos de Daniel. No hay elemento en la tierra, ni ley en el universo, que no pueda ser suspendida por Yahvé, el Creador de todas las cosas.
El Dios de lo imposible vuelve a hacerse presente. Anteriormente reveló un sueño a Daniel, ahora libra a Sus hijos fieles del crematorio.
La protección divina se limitó a Sus hijos fieles. Los hombres fornidos que echaron a los tres amigos de Daniel fueron consumidos por las llamas. Sus cenizas de incredulidad quedaron en el olvido, pero los cuerpos de la integridad salieron triunfantes del horno.
Nabucodonosor reconocer que los tres amigos de Daniel hicieron lo que dice Pablo en Romanos 12: presentaron sus cuerpos como un sacrifico vivo antes que adorar a otro dios que no sea Yahvé.
La conversación entre el rey y sus líderes, la reacción del monarca y la respuesta final, todo esto demuestra la veracidad del relato.
Dios recibe la gloria finalmente. El monarca va un paso más allá del capítulo previo, y ahora extiende un edicto a favor del nombre de Yahvé.
El rey no aprende. Vuelve a imponer una ley contra conciencia y contra la libertad de expresión. Aunque ahora esta ley favorece el Nombre de Yahvé, de todas maneras ningún ser humano —por más poderoso que sea sobre la tierra— puede imponer a otro individuo qué creer, cómo creer y en quién creer. Esto viola los derechos innatos que tenemos las personas como criaturas de Dios y portadoras de Su imagen.
Los amigos de Daniel terminaron ascendiendo a puestos más altos en la provincia de Babilonia. Para ascender hacia la cima hay que escalar la montaña. El camino a la gloria es cuesta arriba y todos los que desean el éxito verdadero deben transitar por él. El fuego probó y purificó a estos jóvenes, dejándolos más útiles, capaces, maduros y aprobados para la tarea que Dios quería que desenvuelvan en aquella región. La naturaleza de las tribulaciones pueden parecernos desgarrante mientras las atravesamos, pero producen un efecto trasformador que luego nos habilita para desempañarnos en los escenarios que el Señor tenía preparados para nuestras vidas.
Reflexión del pasaje, luego de consultar comentarios
[Hallazgo arqueológico en Roma. Fue pintada cerca del siglo IV a.C por algún santo mártir de las catacumbas. El arte bíblico siempre fue utilizado como estimulo para la fe. El artista congeló la historia de estos tres muchachos en su liberación, funcionando como un engranaje ideal para las circunstancias tan adversas que atravesó la Iglesia en aquella época.]
Este capítulo relata la creación de un monumento maravilloso, totalmente de oro, al que los importantes de Babilonia debían adorar. La arqueología descubrió escritos babilónicos en los que Nabucodonosor demandaba una adoración casi divina hacia su persona. Pero la negativa de Sadrac, Mesac y Abed-nego despertaron la envidia de los paganos y trajeron la ira del rey. Estos fieles abrazaron su fe en Dios a pesar de toda circunstancia y más allá de toda consecuencia. Hacer la voluntad de Dios era su comida y su bebida, obedecer los mandamientos de la Palabra de Dios era su propósito. Si la Torá prohibida adorar imágenes de dioses falsos (Ex 20), ellos no cederían un peldaño en la sujeción literal a esa Escritura.
Los hombres poderosos creen tener dominio sobre los débiles, indefensos, pobres, huérfanos y viudas. Una clase élite del mundo pretende gobernar con su agenda globalista las naciones, sometiéndolas a sus creencias e ideologías humanistas. Pero esta gente no cuenta que habrá hijos de Dios fieles a Él en todo el mundo, personas que se negarán a seguir sus leyes impías. Como el rey, dicen: «Si no obedeces, ¿Quien te librará de nuestras manos?», pero ignoran el poder y la presencia de Dios en Su Iglesia. El Señor no siempre librará a los oprimidos, pues muchísimos han guardado la fe hasta el martirio. Pero debes en cuando se agrada en magnificar Su poder a través de liberaciones milagrosas.
Yahvé muestra Su gloria de maneras misteriosas. Está con nosotros en el dolor y el sufrimiento. Su promesa dada en Isaias 43 se cumplió literalmente en estos jóvenes, pasando con ellos en medio de las llamas ardientes. Los caminos que Dios escoge para magnificar Su Nombre entre Su pueblo muchas veces son escarpados, cuesta arriba y pedregosos, pero siempre son eficaces y justos. Él honra a los que le honran y libera a los que claman en su angustia. No siempre tendremos un Mar Rojo abierto o un horno ardiente que no nos quemará, la mayoría de las ocasiones sufriremos por nuestra fe, las circunstancias no cambiarán, ni las consecuencias injustas desaparecerán. Pero el asunto es que siempre debemos retener la fe en Él, porque Él no cambia. Su fidelidad permanece para siempre y todos Sus caminos son justos y verdad. Así engrandecemos Su Nombre, confiando en Él sea que nos libre o no, como hicieron estos jóvenes. Porque la confianza en Yahvé no está limitada o condicionada a cosas favorables que pueda hacer con nosotros.
Se discute si Jesucristo apareció entre los amigos en el horno o no. La verdad es que Daniel registra las palabras de Nabucodonosor y él era un rey pagano no un teólogo hebreo. Él dió testimonio de lo que vió, diciendo las cosas a su manera de entender la religión y bajo el contexto cultural en que se movía. Él vió un ser divino que se presentó con estos jóvenes en medio del horno para protegerlos de la muerte inminente. Vió un milagro. Vió a Dios entre en las llamas. Nosotros, podemos darnos cuenta que en efecto es muy posible que haya ocurrido una cristofanía. Más tarde Jesús diría a Sus discípulos: «estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28). No hay duda que esas palabras se aplican a nosotros cuando pasamos buenos momentos y cuando pasamos los peores de nuestra vida. Quizás no tengamos el privilegio de verle cara a cara en el honro, pero ciertisimamente está ahí con nosotros, tomando nuestras manos, afirmando nuestros pies, sosteniendo nuestra fe, orando por nuestra perseverancia, secando nuestras lágrimas, abrazándonos en el dolor y acompañándonos en la desolación y la desesperanza. Confiemos en Él, esperemos en Él, retengamos nuestra fe porque tiene grande recompensa.
La verdad es que, si hubiese estado en lugar de Sadrac, o Mesac, o Abed-nego, yo me hubiese excusado. Algún argumento me habría inventado para justificar mi desobediencia y salvar mi vida. Pero quien pierde su vida por causa del Reino de Dios, en realidad la salva. Quien toma su cruz y sigue a Jesús en realidad encuentra la vida eterna. Estos hombres lo sabían y pusieron su fe en el Invisible. Primero le entregaron sus corazones a Dios, entonces les fue fácil entregarle sus cuerpos a las llamas. El poder del evangelio corría por sus venas. Eran sacrificios vivos. Ellos nos exhortan y reprenden sobre las transigencias y concesiones que hacemos con el mundo y sus costumbres. Vienen a ser para nosotros un paradigma de integridad, devoción, convicción, confianza y defensa de la conciencia individual.
Cap. 4: la dramática travesía del monarca
Primera lectura, impresiones generales
Este relato registra el cambio radical que experimentó uno de los reyes más famosos de la historia mundial de la humanidad. La experiencia sobrecogedora, dramática, trágica e inesperada que transitó Nabucodonosor, lo llevaron a replantearse por completo, y desde las bases, el concepto que tenia del Dios vivo y verdadero.
Hasta ahora Nabucodonosor había tomado pequeños pasos favorables en relación con Yahvé, primero honró a Daniel y su Dios, luego decretó a Yahvé como el Altísimo y puso mandamiento sobre Su Nombre. Pero lo que se registra aquí es sin precedentes, es volverse en mente, corazón y alma para reconocer la supremacía del Dios Altísimo del cielo.
La soberbia, altanería, colera y tiranía del monarca —relatada en capítulos previos— queda vaciada por completo cuando la mano de Dios trae una providencia amarga a su vida.
El contraste entre el inicio del capitulo 3 y el 4 es impresionante. En el primero Nabucodonosor se deifica a sí mismo, exalta su reino y erige una estatua de oro en honor a la permanencia de Babilonia. Pero ahora comienza él mismo diciendo que el único Dios es Yahvé, que Su Reino es sempiterno, que solo Él gobierna sobre todos los reyes y las naciones y que Su dominio no tiene fin.
El rey relata cierta transición en su vida. Comienza diciendo que estaban prospero en su palacio. Luego, a un año del sueño y su interpretación, cae sumido en la locura, la pobreza y el exilio. Finalmente recobra los dones divinos en su vida y vuelve a ser exaltado en su reinado.
El capítulo presenta un conflicto muy similar al del capitulo 2. La narración tiene doble desenlace. El primero es que el rey vuelve a recibir la interpretación. Pero a los doce meses cae en un nuevo conflicto hasta ser restaurado —el segundo desenlace—. Esto lo diferencia del capítulo 2, donde después de recibir la revelación por sueño Nabucodonosor no tuvo ningún efecto sobre su reino (la cabeza de oro). De alguna manera se anticipa que el primer sueño poco a poco va llegando a su cumplimiento, pues ya el rey caldeo se vió conmovido por el reino divino que finalmente destruiría toda la estatua soñada.
Luego de oír el sueño Daniel quedó sin palabras y turbado pues la interpretación no era favorable al rey. Algo similar ocurrió con José ante el panadero. Y la misma actitud tuvo Nehemías ante la corte del rey. En aquellos tiempos uno podía perder la cabeza por traer malas nuevas al monarca. Esto lo confirma tanto lo que le dice Nabucodonosor a Daniel como lo que le dijo el rey a Nehemías al verlo triste. El sabio Daniel debía escoger con mucho cuidado el contenido, el tono y las expresiones de sus próximas palabras. Una vez más, su vida dependía de ello.
El verso 28 parece cambiar la narrativa de primera persona a tercera. Y el verso 34 retoma la primera persona.
El capítulo se centra en el tema de todo el libro: reconocer la supremacía, soberanía, poderío, majestad y grandeza de Yahvé. Que a Él pertenece toda la gloria, el honor, las riquezas, la alabanza y el reconocimiento. Que solo Él merece ser obedecido y la conciencia humana debe estarle sujeta. Que nadie puede imponerle nada, ni quebrantar Su mano, ni violentar Su voluntad, ni cambiar Su agenda, ni vencerlo, derrocarlo, destronarlo o emanciparlo de Su divinidad. Él es único, Todopoderoso, Altísimo, Señor del cielo y la tierra, Rey de reyes, Soberano de las naciones, Creador de la humanidad. De Él recibimos todas las cosas, dependemos de Él para nuestra existencia. Y Él no tolera a los soberbios, sino que los abate. A los malos les da su paga con justicia y siega la siembra de pecado que realizan los malvados sobre los justos.
El libro de Daniel demuestra cómo el sufrimiento refina al ser humano. Dios tiene un propósito detrás de él, incluso para los incrédulos. La poderosa mano de Dios nos aplasta, pero quienes se humillan ante ella serán exaltados.
El único camino por el cual un soberbio puede transformarse en humilde es el de la humillación al ego, la ruptura de su soberanía, el entierro de su suficiencia, la muerte a su independencia, el vacío de sus filosofías, la sequedad de su humanismo.
El propósito del capítulo se establece desde sus inicios. Todo lo que se narra aquí es con la finalidad de que “todos conozcan las señales milagrosas y las maravillas que el Dios Altísimo ha realizado en mi favor.” (4:2 NTV). La declaración del verso 3 viene a ser un complemento al propósito del capítulo. Es decir, si bien Nabucodonosor cuenta su historia de vida para que conozcamos las maravillas que Dios hizo con él, también quiere darnos una interpretación adecuada del relato, para que nadie tropiece o se extravíe en conclusiones inadecuadas. El contenido teológico que debe gobernar nuestro corazón luego de reflexionar en esto es: “¡Cuán grandiosas son sus señales y cuán poderosas sus maravillas! Su reino durará para siempre, y su dominio por todas las generaciones.” (4:3 NTV). Esto podemos corroborarlo porque el capitulo finaliza con palabras muy similares a las que comenzó, formando una especie de quiasmo literario: “»Cuando se cumplió el tiempo, yo, Nabucodonosor, levanté los ojos al cielo. Recuperé la razón, alabé y adoré al Altísimo y di honra a aquel que vive para siempre. Su dominio es perpetuo, y eterno es su reino. »Ahora, yo, Nabucodonosor, alabo, glorifico y doy honra al Rey del cielo. Todos sus actos son justos y verdaderos, y es capaz de humillar al soberbio». (4:34, 37 NTV).
Este capitulo tiene una de las confesiones más claras de todo el libro sobre la soberanía de Dios. Ese es el tema de Daniel y resulta interesante que el autor no lo pone en sus labios, ni el labios de sus amigos, sino que deja el honor a un rey pagano de registrar tan magnifica confesión teológica. Las palabras del monarca articulan la cosmovisión de todo el libro. Ellas son la base para la fe y la esperanza de los santos que leen estas paginas. Quienes abrazan la supremacía de Dios como lo hizo Nabucodonosor, gozarán de la misma paz, el consuelo y la seguridad que él experimentó. Podrán caminar confinados en medio de las pruebas, tal como lo hicieron Daniel y sus amigos. Cuando comprendemos, creemos y aceptamos que Dios gobierna sobre todos, que Él tiene el control de nuestras vidas, que Él hace lo que quiere según Su santa voluntad, entonces podemos vivir tranquilos con cualquier providencia que nos toque. Porque sabremos que Él la mandó para nuestro bien, pues todo lo hace según Su sabiduría infinita y bondad inagotable.
Reflexión del pasaje, luego de consultar comentarios
Este capítulo puede ocurrir aproximadamente 30 años después de los anteriores. Daniel tendría algo de 50 años de edad. Se registra una teodicea del rey babilónico, en la que llega a experimentar de cerca la poderosa mano de Dios sobre su vida. Dado que para los antiguos historiadores era una vergüenza registrar los fallos y fracasos de sus monarcas, no existe evidencia extra bíblica de lo aquí descrito. Pero los estudiosos afirman que sí hubo un periodo de tiempo dentro del reinado de Nabucodonosor en el que él se ausentó del trono.
La revelación divina ahora toma forma del sueño de un árbol grande y frondoso, lleno de frutas y que da sombra a todos los animales. Pero un santo ser proclama juicio contra él y lo derriba, aunque deja el tronco para que vuelva a brotar. Daniel interpreta este sueño como un juicio contra el rey, pidiéndole que se arrepienta de sus maldades, haga justicia a los oprimidos y ayude a los pobres. El monarca recibe doce meses para considerar el conejo, que al parecer rechazó. Entonces vino el juicio divino sobre su vida y enferma de locura. Los estudiosos dicen que padeció de licantropía. «La licantropía (gr. lúkos, ‘lobo’, y ánthropos, ‘hombre’) es una locura temporal durante la cual la persona piensa que es un animal. Esto vino durante siete tiempos (ya sean días, meses, estaciones o años), el rey estaría trastornado, actuando como un animal y obligado a vivir «con las bestias del campo» (vv. 23-25).» [Biblia de estudio para mujeres].
Disponemos de datos arqueológicos que nos pueden ayudar a comprender porqué Nabucodonosor dijo: “¡Miren esta grandiosa ciudad de Babilonia! Edifiqué esta hermosa ciudad con mi gran poder para que fuera mi residencia real a fin de desplegar mi esplendor majestuoso”. (4:30 NTV):
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/puerta-ishtar-maravilla-antigua-babilonia_9018
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/zigurats-templos-mesopotamia_6780
Pero Yahvé tenía un propósito muy especifico en la vida de Nabucodonosor. Daniel lo viene desarrollando como sub trama a lo largo del libro. Este sueño revela muy específicamente lo que el Señor quería enseñarle al rey por medio del sufrimiento y la humillación: “Esto es lo que significa el sueño, su majestad, y lo que el Altísimo ha declarado que le sucederá a mi señor, el rey. Usted será expulsado de la sociedad humana y vivirá en el campo con los animales salvajes. Comerá pasto como el ganado y el rocío del cielo lo mojará. Durante siete períodos de tiempo vivirá de esta manera hasta que reconozca que el Altísimo gobierna los reinos del mundo y los entrega a cualquiera que él elija.” (4:24-25 NTV). La providencia amarga trajo resultados saludables sobre el rey, dando frutos razonables de humildad y engrandecimiento a Dios. Nabucodonosor mejora su concepto de Yahvé, exaltando Sus atributos bajo una antigua confesión de fe: “Cuando se cumplió el tiempo, yo, Nabucodonosor, levanté los ojos al cielo. Recuperé la razón, alabé y adoré al Altísimo y di honra (1. Eternidad) a aquel que vive para siempre. (2. Supremacía) Su dominio es perpetuo, y eterno es su reino. (3. Grandiosidad) Todos los hombres de la tierra no son nada comparados con él. (4. Omnipresencia) Él hace lo que quiere entre los ángeles del cielo y entre la gente de la tierra. (5. Omnipotencia) Nadie puede detenerlo ni decirle: “¿Por qué haces estas cosas?… Ahora, yo, Nabucodonosor, alabo, glorifico y doy honra al Rey del cielo. (6. Justicia y verdad) Todos sus actos son justos y verdaderos, y es capaz de humillar al soberbio».” (4:34-35, 37 NTV).
Daniel vino a ser un canal o ventana de la sabiduría de Dios para Nabucodonosor durante todo su reinado. Por medio de este joven el rey pagano llegó a conocer mejor la gloria y el carácter del Dios Altísimo. Esto prefigura hermosamente el ministerio de Jesucristo sobre la humanidad perdida, siendo Él la revelación exacta de la gloria del Padre (Jn 1) y la sabiduría de Dios revelada al ser humano (Col 2).
Aquí adjunto una reflexión sobre el poder del evangelio en la vida de Daniel: «Cuando Daniel comprendió el sueño de Nabucodonosor, se quedó pasmado. ¿Cómo podía estar tan profundamente angustiado por el destino de Nabucodonosor, el rey culpable de la destrucción de su casa y de su nación? Daniel lo había perdonado, y por eso Dios podía utilizar a Daniel. Muy a menudo cuando alguien nos hace daño, se nos hace muy difícil olvidar el pasado. Probablemente hasta nos alegremos de que esa persona sufra. Perdonar es dejar el pasado atrás. ¿Puede usted amar a alguien que lo ha herido? Pida ayuda a Dios para perdonar, olvidar y amar. ¡Quizá Dios pueda utilizarlo de una manera extraordinaria en la vida de esa persona!» [Biblia de estudio del diario vivir].
Cap. 5: 12 de Octubre de 539 A.C, la última noche de un imperio
Primera lectura, impresiones generales
El relato desarrolla la perspectiva babilónica de la caída de un imperio. Fue el último día de un reino colosal. La historia contiene: un rey, miles invitados importantes, vino y comida, embriaguez, profanación, idolatría —por ende, fornicación—, una mano de hombre que escribe en la pared, el rey se turba, los magos caldeos no pueden interpretar la escritura, la reina ayuda al rey a encontrar un sabio que pueda hacerlo, Daniel reaparece ya viejo, confronta al rey e interpreta la escritura, el rey muere esa noche y Darío de Media toma el reino babilónico.
¿Quién fue Belsasar?
La historia gira en torno a la profanación de los vasos santos. El relato de la fiesta es breve y de carácter o introductorio para justificar el porqué Belsasar tomaba vino de esas copas sagradas. Luego el autor se detiene en explicar la importancia de esos vasos sagrados por todo un párrafo. Además, en ese momento apareció la mano divina (v2-5). Sumado a esto, cuando Daniel aparece en la historia, lo primero que hace el profeta es señalar el error que cometió Belsasar en profanar esos vasos, diciendo que por esa causa Dios mandó del cielo una escritura contra él y su reino (v 22-24).
El capitulo 4, 5 y 6 podría decirse que cambia de la experiencia de los cuatro jóvenes con Dios a los tres reyes. Tiene a Daniel como vinculante de la trama. Nabucodonosor se humilla, Belsasar es juzgado y Darío reconoce la liberación de Dios. El Señor sacó estos pequeños hebreos y los trasladó a otros reinos para llevar Su Nombres a reyes de todas las naciones.
El inicio de la narración hace eco a las palabras del profeta Óseas “fornicación y vino quitan el juicio”. El desprecio a los materiales sagrados del Templo de Yahvé se contrasta con el verso 4 donde dice que adoraban sus ídolos paganos. Recordemos que en tiempos antiguos en las conquistas bélicas se traían las estatuas de los dioses de las naciones vencidas en señal de triunfo sobre las deidades. Pero el conquistar Jerusalén Nabucodonosor no encontró imágenes talladas, por lo tanto trajo los utensilios del santuario en señal de victoria sobre el Dios de Israel. Ahora, profanar esas copas con vino en un festín pagano era reafirmar el esto mismo.
Esta narración demuestra que ni los reyes ni los ídolos pueden salvar o juzgar a ningún ser humano de manera definitiva. Sea reconocido o no, sea honrado o denigrado, al final del siglo Yahvé el Dios de los hebreos pedirá cuenta a todo ser humano —y nación— que caminó sobre esta tierra. Tal como lo hizo con Belsasar y Babilonia.
Los hombres comen, beben y festejan, pero no saben que ese mismo día puede llegar el juicio divino sobre sus vidas. El rey ebrio pasó a tambalear pero no de mosto, sino del miedo por la visión de la mano celestial. Tal fue el asombro del acontecimiento que los efectos del alcohol dejaron lugar a la impresión del más profundo terror humano.
Al ver que sus encantadores fallaron en interpretar la escritura se encontró frente a lo divino. Lo divino es misterioso y el humanismo no puede acceder a sus limites. El hombre profana lo sagrado, pero cuando lo celestial hace presencia sobre los hombres entonces toda irreverencia queda silenciada por la imponente Majestad. Los métodos humanos son ineficaces a la hora de comprender las revelaciones celestiales, porque toda mente está entenebrecida y encadenada a menos que la sabiduría divina la libere con Su iluminación sobrenatural.
La reina presenta a Daniel como una persona en la que habita el espíritu de dioses santos. Recordemos que el lenguaje utilizado por los personajes se amolda perfectamente a sus cosmovisiones. Sin embargo, podemos captar el contraste básico que presenta el drama. Daniel era un hombre santo y por eso un Espíritu Santo moraba dentro de él. Los otros magos era falaces, incrédulos y hasta impíos. La mente pura y el alma noble de Daniel era como un torrente de agua limpia que le permitía al Espíritu de Dios brindarle claridad, inteligencia y visión sobre las difíciles interpretaciones de los sueños. Por otro lado, los astrólogos eran como corrientes de aguas turbias que no permitían divisar su fondo y nunca estaban calmas o pacificas para oír la voz de Dios.
Cuando Daniel aparece en escena figura como un anciano jubilado, retirado de las atareadas labores del palacio. Un consumado sabio, nacionalmente —sino mundialmente— respetado místico en las artes de interpretación de sueños y visiones divinas.
En su vejez Daniel no utiliza sus dones para ganar dinero, ni desea fama u honor alguno. Pone su habilidad al servicio del rey de turno a quien sirve en esta ocasión da la interpretación. Lejos está de ser un mercenario espiritual.
Daniel habla de la soberbia y la arrogancia como un vicio que endurece el espíritu humano. A su juicio las virtudes ablandan el corazón mientras que las maldades encallecen la conciencia. Además, da por sentado que Dios se agrada de aquellos que son humildes de espíritu, los que reconocen Su grandeza, supremacía y se someten a Su voluntad. Pero quienes se erigen sobre otros hombres como si tuviesen potestad sobre sus conciencias, sus derechos individuales; quienes no valorando la vida humana explotan a las personas con pesadas cargas —laborales, físicas, sexuales, espirituales, psicológicas— para engrandecer sus propios reinos terrenales. El humanismo empodera al hombre, hace que el hombre se crea divino, y cuando eso ocurre la ira del Señor se desata en desagrada contra los que tratan a los demás como escoria o maquinas de carne.
Daniel exalta la supremacía de Dios, diciendo que el Altísimo da la riqueza, grandeza, gloria y majestad a los poderosos de la tierra.
Dios es el que coloca a personas en el poder y les da la autoridad estatal, pero nunca les da derecho a la tiranía ni autoritarismo.
Nabucodonosor era un instrumento de castigo en las manos de Dios, pero en su soberbia nunca lo reconoció así y por ello vino el juicio de Dios a su vida.
Belsasar cargaba con el peso de conocer el testimonio de su padre —abuelo— y nunca haberse humillado como él. A mayor luz mayor condenación. Las misericordias y bondades que nos guían al arrepentimiento, de rechazarlas, nos hunden en la condenación.
Podíamos decir que el argumento paulino de Romanos 1 se sacó de aquí. Belsasar recibía la existencia de Yahvé, el Dios Creador y Altísimo sobre el reino de los hombres. Él le debía honor y gloria a Dios, pero no le glorificó ni le dió gracias.
La reacción final de Belsasar no solo confirma el cumplimiento de su promesa de vestir con honores al hombre que puédese interpretar la escritura en la pared. Señala algo más. Afirma que la interpretación fue fidedigna. De algún modo místico el Espíritu de Dios confirmó en los corazones de todos los presentes que efectivamente esa era la lectura acertada del mensaje divino. No dudo que muchos, anteriormente, hicieron lecturas superfluas del mensaje celestial ante el rey, intentando de algún modo complacerlo y ganar para sí las riquezas, el poder y la honra prometidas. Pero de todos ellos el monarca no se fió de ninguno, y por algún misterio no se de daba por satisfecho ante la lectura de nadie. Hasta que oyó a Daniel. Es muy probable que las palabras iniciales de Daniel al desechar las glorias ofrecidas, haya impactado al rey de algún modo favorable
Entran en escena los medos y persas, la otra parte de la estatua del sueño de Nabucodonosor. Daniel vivió para ver parte del cumplimiento literal de su interceptación en capitulo 2.
Reflexión del pasaje, luego de consultar comentarios
Casi todo lo que podríamos agregar en esta sección ya fue observado en las impresiones generales. Pero para ampliar nuestra exploración del pasaje adjuntaré la mejor respuesta que encontré a la pregunta que me hice: ¿Quién fue Belsasar?
«A la muerte de Nabucodonosor, su hijo, Evil-merodac, le sucedió en el trono. Este es el rey que honró en forma especial al rey Joaquín después de sus 37 años de exilio, liberándolo de la prisión y asignándole una pensión (Jer. 52:31-34; 2 R. 25:27-30). Dos años después el cuñado de Evil -merodac, Neriglisar, encabezó una revuelta y lo asesinó. Neriglisar se había casado con una hija de Nabucodonosor y pretendía algunos derechos reales, especialmente a través de su joven hijo, Labasi Marduk. Pero el muchacho carecía de apoyo y pronto fue despachado por sus amigos de confianza. Los generales y dirigentes políticos eligieron a Nabonido, otro yerno de Nabucodonosor, y su probado ayudante de confianza durante gran parte de su reinado. Nitocris, hija de Nabucodonosor, le dio a Nabonido un hijo, Belsasar. Debido a su sangre real, Belsasar, tres años después de la asunción del mando por Nabonido, fue hecho corregente con su padre. Se le dio el cargo especial de gobernador de la provincia de Babilonia. Este fue el Belsasar de Daniel, como lo han revelado las tabletas cuneiformes después de décadas de confusión, aun para los eruditos conservadores, acerca de la identidad histórica de este rey.
A pesar de toda su herencia real del gran Nabucodonosor, su abuelo, Belsasar se hizo famoso por su desenfreno y crueldad. Se atribuye a Jenofonte la anécdota de una partida de caza en la cual uno de los nobles de Belsasar se adelantó al rey y derribó la presa. Ante lo cual Belsasar mató al noble en el mismo punto. Más tarde, en una fiesta, uno de los huéspedes fue elogiado por una de las mujeres. El rey ordenó que el huésped fuera mutilado para que no hubiera ninguna otra ocasión de nuevos elogios.8 Criado en medio del lujo, y habiendo recibido desde temprano poder y adulación, difícilmente hubiera podido evitar llegar a ser un insensato egoísta y un autócrata sin corazón.
Pero ahora, después de 14 años como segundo en autoridad en el reino, Belsasar se enfrentaba con serias responsabilidades. Su padre, Nabonido, estaba en campaña con el ejército caldeo tratando de parar los golpes de las fuerzas combinadas de medos y persas. Una tras otra las tierras alrededor de Babilonia habían caído. Ahora la propia capital estaba rodeada por los ejércitos de Ciro, como su presa final.
¿Pero no era inexpugnable esta gran Babilonia? Sus muros podían soportar cualquier asalto. Su abundancia de provisiones y su inagotable suministro de agua podían aguantar cualquier asedio. Para demostrar su temerario desdén por la amenaza persa, Belsasar proclamó una festividad para toda la ciudad. Con una invitación especial a mil de sus príncipes (v1) convocó a un banquete en el palacio real. Para aumentar la alegría de la reunión, invitó a las mujeres del harén real. Y él mismo presidió las festividades demostrando su capacidad de bebedor. Hasta que “recalentado con el vino” (v2, VM.), cedió a un impulso temerario. Ordenó que trajeran los vasos sagrados que su abuelo había llevado de Jerusalén (v3) a Babilonia 50 años antes. Beberían de ellos como nunca antes nadie había osado beber, y alabarían a todos los dioses (v4) de Babilonia. Tanto aumentó la barahunda que, según Jenofonte, Gobryas, el general de Ciro, dijo: “No me extrañaría que las puertas del palacio estuvieran abiertas, porque toda la ciudad parece entregada esta noche a una orgía.”» [Comentario sobre Daniel, Beacon].
Yahvé demostró a este arrogante monarca que Él daba sabiduría e inteligencia a quien desease, dejando en ridículo a todos sus intérpretes. Además, el Señor reafirmó Su supremacía sobre los reyes de la tierra. Él determina tanto el inicio como la caída de un imperio, conoce el último suspiro de un moribundo con la misma exactitud que la ultima noche de un reinado.
Lo que los hombres tienen por sabio para Dios es necedad y lo que tienen por necio es sabiduría de Dios. Así como el olvidado y despreciado Daniel era portador de la sabiduría divina, Jesucristo crucificado lo es para nosotros. Los creyentes en el evangelio podemos ser los débiles, necios e indignos del mundo, pero tenemos en común que abrazamos aquello que en debilidad demostró ser poder de Dios para salvación (1 Cor 1).
Nuestras vidas pueden estar llenas de excesos: sexo, alcohol, drogas, fiestas, robos, coimas y hechicerías. Podemos gastar nuestras fuerzas en las diversiones que ofrece el mundo, viviendo como si nos hubiese un mañana, como si el Más Allá no existiese. Puede que la arrogancia corone nuestra conducta, como si fuésemos esa gran Babilonia inconquistable; puede que el despilfarro, la profanación y el olvido de la historia marque el rumbo de nuestras vidas, como si fuésemos este monarca malcriado. Pero lo que sí debemos tener en claro es que el juicio de Dios contra tales personas viene pronto y es según verdad. Todos los que estemos alejados de la gracia ofrecida en Jesús veremos que Él pesará nuestras vidas en Su balanza y nos hallará faltos ante Su justicia cósmica. Nuestro pequeño imperio caerá bajo Sus pies y terminaremos postrados ante Su Majestad, inclinando nuestros rostros ante Su Trono blanco. Luego de reconocer Su grandeza con nuestras bocas, todo jolgorio finalizará y seremos arrogados a la condenación eterna.
Cap 6: Daniel en el pozo de los leones
Primera lectura, impresiones generales
Este capitulo narra el asenso de Darío, la disposición de supervisores sobre las provincias conquistadas en Babilonia, el nuevo asenso de Daniel al poder, la envidia de los enemigos de Daniel, un macabro complot para asesinarlo, la integridad de Daniel que lo mantiene inocente, un edicto contra la conciencia y libertad de religión, la fidelidad de Daniel a su Dios y el valor de los derechos humanos del individuo, el desengaño de Darío, Daniel en el foso de los leones, el rey en ayuno, Daniel librado milagrosamente, los enemigos y toda su casa sufren su propio castigo, Darío engrandece el nombre de Yahvé, Daniel queda en lo alto sirviendo a Darío y Ciro.
¿Quién fue Darío?
La primera impresión que tuve fue espiritual. La inocencia de Daniel me hizo recordar a Jesucrsito; cuando los fariseos quisieron encontrar algo de qué acusarlo, no pudieron. En un sentido ya más alegórico se me ocurrió que la Biblia también es como Daniel, pues los escépticos e inconstantes viven buscando en ella contradicciones, errores y discrepancias, pero se frustran al no hallarlas. Por eso inventan falencias en las doctrinas bíblicas torciendo su significado claro.
Los enemigos de la Iglesia siempre se levantarán contra Dios y Su pueblo. Quienes nos odian por nuestra fe, conducta, posición o sabiduría, buscarán de sol a sol cómo hacernos daño, sin importar el costo ni los daños colaterales. La lógica de los malvados es: “Dios no le hubiese dado lana a Sus ovejas si no quisiese que las trasquilemos”. Aprovechándose de la mansedumbre y bondad que promueve la fe judeocristiana, los enemigos de los hijos de Dios se apuntan en primer lugar para tramar planes destructivos contra ellos. Son lobos que quiebran con sus muelas, leones que despedazan con sus garras, víboras que escupen veneno de sus bocas, cuervos que comen los ojos.
Dios decidió mostrar Su poder tapando la boca de los leones en vez de frenar la lengua de los malvados. Así la liberación fue más gloriosa y el milagro más evidente.
Los versos 1-3 sirven como introducción a la narrativa. Darío eligió personas calificadas para supervisar Babilonia, entre ellos Daniel —el recientemente exaltado por Belsasar. El verso 4 comienza con “entonces” (LBLA), lo cual unifica la envidia de los sátrapas directamente con la exaltación del judío. Pero también está introducción confirma el hecho historio de que Ciro de persa conquistaba ciudades pero administraba su gobierno a funcionarios, así extendió su imperio.
El verso 4 es explicito en que el testimonio de Daniel era impecable en cuanto a asuntos del gobierno se tratase. Ya desde los días de Moises y Jetro la cultura hebrea buscaba gobernantes libres de avaricia, mentira, soborno y corrupción. Hombres de justicia, verdad, integridad y fidelidad. Israel tuvo poco de esto, pero muchos judíos fueron ejemplares. Babilonia y Medo persa tuvieron el privilegio de tener entre los suyos a uno de los hombres más piadosos de la historia. Agregado histórico: Los satrapás recaudaban los impuestos del rey. La honestidad de Daniel impedía el aumento de ganancias deshonestas.
El verso 5 señala el movimiento de lo justo hacia lo injusto, de la búsqueda de la verdad por amor al bien común hacia la mentira implantada por la envidia humana. Supongamos que los sátrapas eran hombres sinceros que examinaron a Daniel para ver si él estaba su trayendo monedas de oro del arca del rey, pues bien eso era lo que llamamos una duda legítima. Pero una vez esclarecida la verdad todo cuestionamiento debe disiparse. Sin embargo, la motivación de estos hombres era malvada, por lo tanto no satisfechos con la verdad implantaron la mentira. Idearon un plan macabro con el cual pudieran atrapar al ave en sus redes. Ya que Daniel era un hombre integro arraigado en la Ley de su Dios, entonces no había mejor escenario para tenderle una trampa que construyendo una ley imperial que contradiga la Palabra divina. Sabían que cuando la ley humana se opone a la Ley de Dios, los fieles seguirán la Palabra inspirada a costa de sus propias vidas.
En esencia la ley creada por los sátrapas era divinizar al rey Darío por 30 días. Esto chocaba de frente con el primer y segundo mandamiento de la Torá. Además, violaba los derechos humanos de la libre conciencia y libre religión. La oración es un practica personal sobre la cual ninguna institución o ley puede imponernos limites. En la intimidad del alma el individuo puede elevar sus anhelos, ansiedad, deseos, temores, peticiones, dudas, clamores y esperanzas a quién desee. Imponerle a otro ser humano a quién debe o no debe orar es una violación fragante a sus derechos individuales. Las cortes paganas de la antigüedad hacían estos edictos. Pero la iglesia católica Romana también cometió el mismo error en los tiempos de la inquisición. Hoy se comete la misma aberración con la ideología ateísta. No importa de qué lado venga el punto de ataque, ni cristianos, ni ateos, ni mahometanos pueden privarle a otro individuo la libertad de conciencia y expresión religiosa.
Darío firmó estos documentos fascinado por su orgullo interno queriendo ser un dios entre los mortales. ¡Ah! Pero qué poco pensó en las consecuencias sociales de semejante falacia. Sea un rey o el Estado, nadie puede erigirse como Dios sobre los hombres. Por su reacción posterior nos damos cuenta que no se apercibió del plan maquiavélico de los sátrapas. El gancho de la narración está en que la ley medo persa sellada con el anillo del rey no puede ser revocada. Ahora Daniel estaba en un verdadero problema…
El verso 10 dice varias cosas de Daniel. 1- Que tenia su casa mirando a Jerusalén. Esto implica que aunque fue arrancada de su patria hacia como 66 años atrás, siempre mantuvo su amor por ella como un verdadero patriota. Mirar hacia allí simbolizaba lealtad al Templo del Dios vivo y verdadero, en dirección del cual oraba. Los malvados pueden separarnos físicamente de las personas que amamos, pero nunca podrán separar a las personas que amamos de nuestro corazón. 2- Que tenia la oración por habito. Pero no cualquier habito, como lavarse los dientes o cortarse las uñas. Era un habito de gracia, un habito vital, un habito espiritual sí, pero un habito que integraba su vida como un todo dentro del marco de su existencia. Tenemos que penetrar el dato sobre la posición y las veces que oraba, para vislumbrar el hecho de que para este santo de Dios orar era como respirar. Él se mantuvo fiel y puro en medio de las situaciones más hostiles de la vida porque tomaba sus fuerzas directamente de Dios en oración. Detenernos legalistamente en los métodos de la oración nos privará los beneficios que encontramos en esta práctica cuando lo volvemos un estilo de vida cotidiano, natural, sincero, sencillo, bíblico pero personalizado. 3- Que aprendió el secreto del agradecimiento. Oraba con acciones de gracias, aún en medio de circunstancias mortales. Solo un alma noble puede mirar el rostro de la muerte y sonreír en paz, dando gracias al Señor por Su buena voluntad en toda hora. Al ángel del sufrimiento tocaba otra vez a la puerta de Daniel y él lo dejó entrar con gozo y sin temor. ¡Ah! Qué daría por haber tenido el privilegio de oír una de estas oraciones piadosas, llenas de fe, esperanza, gozo, amor y sumisión. Pablo y Silas hicieron algo similar en la cárcel de Filipos. En medio del sufrimiento Pablo aprendió el arte del contentamiento cristiano (Fil 4). Así fue como llegó a comprender el secreto de que todo lo puede en Cristo que lo fortalece. 4- Que estaba delante de Dios. Esto es importantísimo. Él era un exiliado a kilómetros de la tierra santa, ademas el templo estaba en cenizas. Pero Dios no está limitado a lugares geográficos ni santuarios religiosos. El profeta Ezequiel escribió todo su libro para recordarles a los cautivos que la gloria de Yahvé efectivamente estaba entre ellos dándoles esperanza, fortaleza y gracia a Su pueblo de pacto. Daniel sin lugar a dudas incorporó este mensaje profético a su propia vida. Él practicaba la presencia de Dios en todo lo que hacia, vivía ante Sus ojos. Por lo tanto, cuando iba a orar, era otra de las tantas maneras de experimentar la presencia de Dios.
Esta fidelidad trae el nudo de la trama. Los malvados oponente aprovechan la situación y exigen al rey un inmediato cumplimiento de la orden sellada con su anillo. Darío sufre el desengaño y se da cuenta de la locura en la que aceptó participar, pero ya es demasiado tarde. No le queda otra opción que hacen cumplir la ley establecida: aunque sea injusta, aunque fue forjada por hombres que tenían una agenda personal que en nada apuntaba a beneficiar los derechos humanos de la sociedad, aunque fueron creadas específicamente para oponerse a Dios y Su Iglesia, aunque promovían la discriminación, aumentaban el odio y decretaban la muerte de inocentes.
Sin llevar muy lejos la tipología, uno puede ver todas las similitudes qué hay entre el día de la crucifixión de Jesucristo y este relato de Daniel. Reyes impíos que se lavan las manos para salvar al inocente; leyes nacionales injustas que no defienden al individuo; personas en alto rango político y religioso que utilizan su poder de manera corrupta para cumplir su agenda personal; odio injustificado hacia el inocente solo por causa de su fe e integridad. Jesús fue al foso de los leones en sentido espiritual, cuando murió una piedra se puso sobre Su tumba y él estuvo tres días en el reino de los muertos esperando la liberación poderosa del Padre.
Podemos observar un contraste entre Daniel y Darío. El rey se llenó de ansiedad, lo abrigó el temor, perdió el hambre, el sueño huyó de sus ojos y no tenia esperanza alguna de volver a ver a Daniel con vida. Pero el santo, quien estaba frente a frente con las fieras, conservó su semblante lleno de paz, su espíritu rebosante de fe y depositó toda su confianza en el Señor.
Esta narración nos recuerda y confirma que los años de caminar con Dios en fidelidad tienen su recompensa. Son como una siembra que dará su cosecha. Las pruebas y los sufrimientos atravesados, si son enfrentados con fidelidad biblica y confianza cristiana, entonces producirán un carácter probado que nos fortalecerá para que las aflicciones futuras no desestabilicen nuestras vidas. Daniel era un anciano como el del Salmo 71.
El climax de la historia llega en la liberación milagrosa, similar al capítulo 3. El ángel de Dios tapó la boca de los leones, pues era más fácil domar las bestias que gobernar la lengua humana. La liberación sobrenatural era esperada por el rey, lo cual contrasta con la actitud de Nabucodonosor en el capitulo 3. Daniel anota el motivo de su liberación: 1- porque era inocente ante Dios, pues la ética y moral que establece lo bueno y lo malo no lo determinan las leyes sociales sino la Ley universal y divina establecida en conformidad con los atributos de Dios; 2- porque no había pecado contra el rey, pues el estado y la iglesia no se mezclan en la vida del individuo; 3- porque confió en que su Dios estaba en control de todo y cuidando de él a toda hora.
Una vez más vemos que Dios está con nosotros en el foso en que nos hunden los hombres. Él pasa la peor noche de nuestra vida a nuestro lado. Es más, Él toma el problema que está intentando devorarnos y tapa sus fauces, para que sobrevivamos milagrosamente de sus muelas. Si el capitulo 3 nos recordaba el cumplimiento literal de Isaias 43, este pasaje puede hacernos recordar la promesa de Dt 31: “El Señor irá delante de ti; Él estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te acobardes.” (v8 LBLA). La actitud de Daniel fue la del salmo 57, ampararse bajo las alas del Altísimo hasta que pasen los quebrantos. Esto pudo hacerlo basado en muchísimas promesas de los salmo, como la del 50 que nos invita a clamar a Él en el día de nuestra angustia asegurando que él nos librará y nosotros le honraremos. O la del 86: “En el día de la angustia te invocaré, porque tú me responderás.” (v 7 LBLA), etc. El amor de Dios por Su pueblo es inquebrantable, la fidelidad a Sus promesas es inviolable, Su presencia de fortaleza, consuela y gracia es ilimitada, Su indignación y juicio contra los malvados es inevitable.
Las altas olas de los malvados por fin llegaron a su orilla y solo era espuma. Sus vidas llegaron a su fin y con ellos perecieron todas sus iras, pensamientos e ideologías. Sus planes no prosperaron contra el justo. La agenda personal que los líderes políticos idearon, implantaron y promovieron en la sociedad no llegó a concretarse con éxito, aunque por un tiempo afligió la vida de los ciudadanos. Cayeron en el pozo que cavaron contra el inocente. Todos los cómplices fueron ajusticiado, así como los allegados sufrieron las consecuencias de las malas desiciones que tomaron los líderes de esos hogares. La mentira trae muerte, la corrupción castigo.
El edicto de Darío está cargado de conceptos teológicos tal como el de Nabucodonosor. Yahvé es 1) Dios vivo y verdadero, 2) eterno, 3) Rey inmortal cuyo reino no se marchita, 4) Soberano cuya supremacía no tiene limite ni final, 5) Libertador del afligido y Ayudador del que está en estrechez, 6) Omnipotente obrador de señales, milagros y maravillas.
Una vez más, el sufrimiento de un hijo de Dios sirve como puente para glorificar, exaltar y engrandecer el Nombre de Dios. Otra vez el conflicto se vuelve triunfo y la ira del hombre contra la Iglesia es gobernada por la mano divina de tal manera que sirve para la alabanza de Su gloriosa gracia. La caña cascada no se quiebra pues Dios la sostiene y fortalece. Los lobos mueles a los santos pero ninguno de sus huesos se quiebra. La gratitud a Dios brota de la aflicción, naciendo de entre los escombros y las cenizas que dejaron las pruebas, las penas y el dolor. En este sentido el libro de Daniel vuelve a confirmar que detrás del sufrimiento hay un propósito escondido y misterioso, pues la mano del Invisible guía a los Suyos mientras atravesamos el valle oscuro y nos visita el ángel de la muerte.
La narración termina confirmando la prosperidad de Daniel como símbolo de victoria para la cristiandad afligida, como recordatorio inmortal de la realidad de que los justos son bienaventurados, plantados como árbol juntos a aguas vivas (Sal 1). El nombre de los sátrapas fue escrito sobre la arena, pero el de Daniel sobre mármol. El inocente prosperará pero el malvado sucumbirá ante el peso implacable de sus iniquidades y la fría espada desnuda de la justicia divina.
Daniel pasó por dos reinos mundiales y por lo menos 7 o 9 reyes diferentes durante toda su vida.
Tanto los judíos como los cristianos han sido tratados con injusticia durante la historia de la humanidad. Leyes impías se han levantado contra aquellos inocentes que procuran con fidelidad, sencillez y amor obedecer la santa Palabra de Dios revelada al mundo por medio de los profetas y apóstoles. Los paganos, religiosos e ignorantes han hecho atrocidades contra los santos de Dios. Él Señor ha dejado que trasquilen Sus ovejas y sean lanzadas al matadero. Pero llegará un día donde todos comparecerán ante el Trono Blanco. Un día donde el Juez Justo de toda la tierra anunciará Su veredicto. Ese día cuando la verdad brillará como sol al medio día y la justicia triunfará como soldado en batalla y toda esperanza puesta en ellas será recompensada. En ocasiones Dios muestra Su bondad recompensando a Sus hijos en vida delante de los hombres que los persiguieron, como fue el caso de José, David, Daniel y Mardoqueo. Pero muchos otros hombres y mujeres murieron en el anonimato de la opresión injusta. Ellos recibirán una mejor recompensa. Las voces silenciadas que sufrieron injustamente también serán oídas por el gran Rey recibiendo su galardón por toda la sangre, las lagrimas y los suspiros que derramaron sin cesar delante de Sus faldas reales.
Reflexión del pasaje, luego de consultar comentarios
[Artista: Pedro Pablo Rubens; Modelo: Daniel; Año: 1615; Estilo: Barroco; Tamaño: 224 cm × 330 cm; Técnica: Óleo sobre lienzo].
Para responder a la pregunta de quién fue Darío cito: «El versículo final del capítulo 5, con el primer versículo del capítulo 6 nos introduce en un nuevo gobierno. Aunque Ciro fue el conquistador, Darío de Media se nos presenta como el monarca de Babilonia. Parece haber sido la práctica de Ciro dejar la administración del gobierno en manos de otros mientras él proseguía sus campañas de conquista.
Durante muchos años uno de los problemas más críticos del libro de Daniel ha sido la identidad de Darío el medo, hijo de Asuero (5:31; 9:1). La historia secular no arroja luz sobre el problema. Lo mismo se podría haber dicho de Belsasar hasta que las inscripciones cuneiformes empezaron a revelar sus secretos […].
John C. Whitcomb, en su libro Darius the Mede, sugiere fuertes razones para identificar al medo Darío con un tal Gubaru cuyo nombre se descubrió en los registros cuneiformes. A éste se le llama “Gobernador de Babilonia y del Distrito más allá del río”. Bajo la autoridad de Ciro, Gubaru designó gobernadores que gobernaran con él en ausencia de Ciro, quien residía por períodos prolongados en su capital, Ecbatana. Gubaru recibió poderes prácticamente ilimitados sobre la gran satrapía de Babilonia. Autoridad que mantenía aún durante el reinado de Cambises, hijo de Ciro.» (Comentario Beacon).
Algunas practicas culturales y contextos históricos nos pueden ser útiles para comprender mejor este relato. Entre ellos el hecho de que los persas tenían por deporte cazar leones, criarlos en jardines espaciosos, alimentarlos con presas vivas y utilizarlos como instrumento de castigo judicial arrojándoles a los “culpables” para ser despedazados. El foso de los leones era literalmente un pozo bajo tierra, posiblemente con un orificio superior y una entrada subterránea. Entonces los leones eran ingresados por las puertas del costado bajo tierra, mientras que las víctimas caían desde arriba ante las garras de las fieras. El hecho de poner una piedra sobre esta salida señala la imposibilidad de liberación humana, práctica que continuó hasta tiempos romanos. Nadie podía violar el sello real para rescatar al prisionero o seria culpado de alta traición, sufriendo la misma suerte que el condenado. Además, podemos agregar que, a diferencia de Babilonia, los edictos reales no podían ser revocados en la corte medo persa. Una vez firmados por el rey las leyes eran vigentes para todos, incluso para el mismo monarca. Lo que sí se podía hacer era construir una nueva ley que equilibre la anterior, estrategia que utilizó Ester para salvar a los judíos de la injusta ley de Amán.
Podemos ver a Yahvé obrando milagrosa y maravillosamente sobre Sus hijos amados. Así lo confiesa Darío, utilizando un lenguaje de asombro por Dios. «Maravillas» y «milagros» son dos términos que evocan de nosotros asombro, reverencia y temor por Yahvé. Pero la sociedad escéptica del post modernismo y ultra modernismo lee estos relatos con escepticismo, burla e incredulidad. El Dios vivo y verdadero de las Sagradas Escritura anuncia Su poder cuando desnuda Su brazo para realizar maravillas inexplicables para la razón, la ciencia o la mente humana. Él puede crearlo todo con el fiat (mandato) de Su Palabra y puede sostener, someter, suspender y sabotear las leyes naturales de todo lo creado con la misma voz. Nada ni nadie restringe, contiene o limita la obra de Dios sobre Su creación. La supremacía de Yahvé en el libro de Daniel se ve tanto al poner y quitar reyes, como al involucrarse personalmente en los conflictos irresolubles de Sus hijos individuales. El pastoreo divino se hace presente mientras se atraviesa el valle de lágrimas, la gracia de Dios se transforma en un cayado que nos guía y los consuelos el Espíritu Santo en un prado que nos apacienta. Si Dios estuvo dispuesto a darnos a Su Hijo Unigénito para morir por nuestros pecados, ¿no estará dispuesto a interrumpir los asuntos humanos, romper las normas del universo e intervenir sobrenaturalmente para rescatar a uno de Sus tesoros del alma?
Ya dijimos que podemos ver en Daniel una tipología de Jesucristo rumbo al Calvario e incluso sepultado en la tumba y luego resucitado en gloria. Pero también los comentaristas señalan que el Ángel enviado por Dios no era otro que el Señor Jesús, el mismo ser divino que contempló Nabucodonosor en el horno de los tres amigos (cap 3). Debería resultar estimulante para nosotros pensar en esto. Las dos veces que acontece una cristofanía en el libro es cuando los personajes principales están literalmente sin salida, con las llamas entre los pies y los leones entre las caras. La compañía, el refugio, el sostén, la fortaleza y el amor que nos brinda Jesucristo cuando atravesamos las pruebas de la vida escasamente puedan ser descritas con palabras humanas. Es una experiencia tan conmovedora y real que solo aquellos que la experimentan pueden avalar su existencia. Si pensamos en Él como alguien distante o ajeno a nuestro dolor es porque no hemos prestado suficiente atención al Otro integrante que está con nosotros en medio de la sala del sufrimiento.
El escritor de Hebreos relata que el poder del evangelio se vive por la fe. Allí en Hebreos 11 explica que por la fe algunos cerraron la boca de los leones. Nuestra confianza en Dios comienza en aceptar Su existencia, que es nuestro santo Creador y venir a los pies de Su Hijo crucificado como pecadores arrepentidos. Y desde este punto partimos hacia la meta del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Avanzamos hacia adelante, de fe en fe, creciendo hacia la madurez de los hijos de Dios. Los desafíos de la vida se deberían enfrentar del mismo modo que comenzó nuestra carrera, por la fe. Este es el resumen que hace el autor de su propia experiencia: “El rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso. No tenía ningún rasguño, porque había confiado en su Dios.” (6:23 NTV). Cuando las circunstancias no pueden cambiar, que no cambie nuestra fe, sino que la fe cambie la manera de afrontarlas. La solidez en los fundamentos del cristianismo es el cimiento que nos sostendrá cuando la vida se vuelve inestable, insegura, incongruente y compleja.
«Los leones rondaban la campiña y los bosques de Mesopotamia, y los antiguos les tenían gran respeto. Algunos reyes cazaban leones por deporte. Los persas capturaban leones, y los mantenían en grandes parques en donde se les alimentaba y atendía. También utilizaban a los leones para ejecutar a las personas. Pero Dios tiene formas de librar a su pueblo (6.22) que uno ni se imagina. Es siempre prematuro ceder antes las presiones de los incrédulos porque Dios tiene poderes que desconocen. Hasta puede cerrar bocas de leones.
La persona que confía en Dios y le obedece es intocable hasta que Dios se la lleve. Confiar en Dios equivale a tener una paz inmensurable. Dios, que libró a Daniel, lo librará a usted. ¿Confía en él hasta la muerte?» (Biblia de estudio Diario Vivir).
Cuando la ayuda humana se trunca, las dificultades nos arrinconan y el sufrimiento nos hunde, lo único que puede sostenernos es nuestra convicción en la Palabra de Dios. Las convicciones sostienen a un individuo allá donde la razón, la ciencia y el humanismo no se atreven si quiera a pisar. Una persona puede sostener un argumento, un sueño, una idea, un deseo y un plan, pero solo las convicciones pueden sostener a una persona allí donde nada más lo hace.



